Promocionado por el ministro de Hacienda, Mauricio Cardenas (ver nuestra entrada del blog), el impuesto único para pymes y microempresas lleva tiempo en debate, por lo menos en los círculos empresariales y los economistas.

El tema vuelve a la luz en las columnas del Espectador.

Según el diario, “el sistema tributario colombiano sería cien veces más complicado que el de Europa” (difícil creerlo, el código tributario francés cuenta con más de..3440 páginas!).

En que consiste ese alíen legislativo que corre en los círculos del gobierno, las universidades o las salas de redacción?  De una propuesta a la cual se dice que el ministerio de Hacienda le : da el visto bueno: “que los pequeños establecimientos paguen solo un impuesto equivalente a los cuatro gravámenes que suelen pagar las compañías: 25 % sobre las utilidades, impuesto a la riqueza, el 9 % del CREE y el 7% de la sobretasa”.

Y las pymes lo necesitan, enfatizan sus representantes. “Para Rosmery Quintero, presidenta de la Asociación Colombiana de Medianas y Pequeñas Industrias (Acopi), “el monoimpuesto es una gran idea a la hora de mejorar la informalidad que hay dentro de los pequeños negocios, lo cual sería de gran impacto, pues son el grueso de empresas del país. El sistema tributario colombiano es sumamente agresivo para este tipo de comercios, pues los obliga a incurrir en gastos administrativos ocultos, como por ejemplo contratar los servicios de un contador que tenga al día sus balances. Lo cual implica un gasto recurrente que reduce sus márgenes de ganancias. De manera que al unificar los tributos se reducen los costos operativos y las empresas destinan menos tiempo para ponerse al día con sus compromisos fiscales”.

Una discusión que suena muy familiar en un país como Francia, que comparte con Colombia, desde tiempo atrás, el legado burocrático de sus próceres (Napoleón Y el Presidente de la República de Nueva Granada, Francisco de Paula Santander). Simplificar la vida tributaria de las pymes es el lema de cualquier gobierno de turno en ambos países. Sin embargo, el gigante vecino del norte, EE. UU, solucionaron el problema hace más de medio siglo. En 1953, el entonces presidente Eisenhower puso en marcha la Small Business Administration (SBA), entidad encargada de crear un entorno alentador para las pymes estadounidenses. Cinco décadas después, el sistema sigue con vida, prueba de su reconocida eficiencia.